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12.5.10

10.5.10

Carencia

Si quererte es un pecado, amarte seria un sacrilegio,
Si quitarte el sueño estuviera prohibido, despojarte de tus sueños seria clamoroso,
Si alejarte de tu familia fuera vil, verte huir de mí seria aun más penoso,
Es por ello que ruego, día a día, no equivocarme contigo, porque sin ti mi vida nada vale

5.5.10

Reflexiones sobre el mito de la Ciudad Global

Ensayo brevísimo.

Pienso en el río como infraestructura y lindero geográfico y político. La isla urbana en el silencio atemporal de sus aguas. Las luces atraen, hablan de cierto dominio estratégico y cultural. Buenos Aires, sus vidrieras, mercados especializados, galerías, que reproducen la estética de la Ciudad Global. En este escenario, los actores, sus condiciones de vida, pertenencia, prácticas políticas, se legitiman por su visibilidad, inclusive se llegarían a equiparar, sostiene Saskia Sassen, por esa presencia, y en ese juego enfrentarían en un contexto autonómico a las formas económicas dominantes.

Vivir la réplica estratégica de Londres, Nueva York, Paris, Tokio, como un ritmo de baile y no una receta de progreso, que en el caso de las ciudades periféricas, requiere de un doble ejercicio, de más labor, sea al construir agujas, levantar un gran estadio, un centro de convenciones, un mega aeropuerto, para convencer, hacer verosímiles las sinergias globales, hay que simular sus estéticas, pero ¿hasta qué punto es eso posible?.

Me acerco a la noción de ciudad como obra de Henri Lefebvre, para explicar lo que quiero decir con mi trabajo plástico. En los más de seis años en los que residí en Buenos Aires, pude advertir de la expansión de ciertos sectores de la economía, el inmobiliario sobre todo, que en Puerto Madero significó crecer hacia las nubes. También y del mismo modo, el de las villas de Retiro, que también se multiplicaron para arriba. La reproducción siempre sucede a escalas determinadas. Pero hay algo más que una serie de coincidencias visuales, graciosas, emotivas, entre estos dos mundos, la ciudad global y la no ciudad, que se proyectaron paralelas.

En una ocasión, viajaba en catamarán por el río y pude reorganizar esa larga panorámica del puerto, que en un punto de la lejanía parecía eterna, sin desenlace. Esa imagen en la que se anulaban los conflictos, los cruces; y el conjunto: el mito de la ciudad global, aparecía como una conjetura de solución al problema estratégico, autonómico, de políticas públicas y privadas, que hace imposible que ese escenario sea concreto, al menos por ahora. La ilusión es, gracias a ciertos cortes, aceptable para cualquiera de nosotros.

Francisco José Suárez.

Exposición Individual. 3Plantas Artes Visuales. Larsen 2611 Capital Federal.

Inauguración Sábado 15 de Mayo de 2010. 20hs

http://artabula.wordpress.com/

Barbara de Lellis


Sin título
Dibujo con rotrin
25 cm x 35 cm
2007

www.barbaradelellis.com

mayo - número 1

Estamos muy contentos de poder haber vuelto papel lo que estuvimos haciendo estas semanas. Lo pueden conseguir mandando un mail a movimiento.dial@gmail.com, desde ya agradecemos a todos los que participaron en ésta publicación.

Hasta el viernes 7 de mayo es la convocatoria de los participantes en el número de junio, hasta entonces pueden confirmar. Los trabajos se van a recibir hasta el 15 de mayo, para poder organizar el diseño y la impresión con tiempo.

Quienes quieran incluir eventos en la sección de agenda y difusión, también pueden hacerlo hasta el 15.

Sigamos en sintonía.

4.5.10

Kalinimrod:

Revista Mente- Julio de 2028.

Este es uno de los vocablos más imprecisos de un libro que paradójicamente se llama: “El lenguaje de las lenguas no escritas de James Patson”. El libro hace una serie de reseñas sobre una tribu ancestral que habito en Mongolia hace más de diez mil años atrás. Como sabemos no dejaron ningún otro registro material que una gran cantidad de ánforas hundidas en medio de la estepa las cuales fueron encontradas en el año 2020, más precisamente el diez de enero de 2020, el día del cumpleaños de Patson. Desde ese momento, algunos han dado a llamar a esta civilización con el nombre escueto de MZ-1. Por la cantidad de ánforas encontradas se puede inducir que hubo una gran cantidad de ellas y que muchas se han perdido. Sólo se conservan según se supone, las de las figuras más importantes de la realeza, entre ellas la del líder espiritual de esta nación (cuestión a debatirse) pero que según la interpretación de Patson, el líder es el que goza de la suma de todos los símbolos fundamentales.

MZ-1, no produjo ciudades, lo que produjo fue una serie de refugios cerca de los montes Altai. Desde allí construyeron viviendas que les servían para pasar los inviernos. En los veranos según los restos hallados se utilizaban carpas y no consumían más que lo necesario. Sus herramientas rudimentarias pero de gran tamaño no eran hechas con metales, sino con piedras de filo asombrosamente eficaz y hueso. No obstante, la actividad que desarrollaban incluía una mezcla de producciones y la que más sobre sale según se indaga es la cría de pollos.

Esta digresión sólo tiene por fin contar con esta idea, las ánforas son el registro histórico más deslumbrante de esta civilización y su manera de pensar el espacio esta relacionada con la manera de enterrar estos recipientes. Según la creencia aún discutida pero desarrollada por Patson, es “el cielo” según estos hombres el que disolvía a los seres, pasado un tiempo. Es decir, es el cielo el que engullía a las personas. La negociación religiosa se basaba en poder disfrutar de la tierra el tiempo suficiente antes de que el cielo los absorbiera. Por esta causa se pudo analizar la manera en que los humanos según estas teorías de Patson enterraban las cosas en la tierra para que estas no se fueran al cielo.

No obstante y fundamentalmente hablaremos del término Kalimh-inj-Rohd. O en su versión occidental Kalinimrod. Pese a que no disponemos de una gramática, tenemos que creer la teoría auxiliar que desarrolla Patson. En ella, el Kalinimrod es una palabra y un objeto por lo que sólo en la observación de los objetos colgantes que se hallaban adheridos en el fondo de las ánforas se puede hallar la respuesta. Lo importante es que según Patson hay dos claves, el principio de Rod, el cual indica la pasión o manía por algo, y el principio de Kalimh que significa el desconcierto. Por ello debemos aducir nuestra incredulidad para una etnia tan primitiva. Pero según Patson esta es la clave para entender la génesis del lenguaje por lo menos en el caso particular de este pueblo. Según este arqueólogo, la palabra se va portando y como una especie de balbuceo se desarrolla sucesivamente. Patson cree que el Kalinh-inj-Rohd, es el gran estallido primigenio, es el primer estallido del lenguaje donde gran parte de las diez palabras básicas que fueron creadas, las cuales aún no ha explicitado cuales son.

La pregunta que todos nos hacemos con respecto a Patson es como se perdieron estas, y en que sentido estas aportaron significado a una civilización que no enterró a sus muertos sino a sus palabras.

Bueno en este momento es donde debemos acudir en la ayuda de Tortone. Este hombre, creó la significación del objeto-palabras. Es decir una suerte representación entre la palabra y la conservación de aquella. En lo que se llamó explosión de palabras o gran evento de surgimiento del habla. Si esto fuese así, la primera manera de conservar las palabras habría sido por medio de objetos. Los nombres propios fundamentalmente habrían estado inscritos en estos kalinimrods.

No obstante volviendo al punto de Patson y su teoría de un balbuceo originario parece poder ser útil cuando se busca indagar sobre una constelación semántica apropiada y suficientemente amplia. Esta fue una de las civilizaciones más extraordinarias según el autor porque no estaba atada al concepto de muerte por no carecer de la serie de nociones asociadas a ella. Las personas según esta cultura cambiaban hasta que desaparecían es decir que la muerte de las personas, y la presciencia de sus cuerpos inmóviles no era otra cosa que esta virtud del cambio. Era el cielo el que iba simplificando las cosas en forma sucesiva. Esta pasión por comprender los cambios es lo que impulsa la aparición de los primeros kalininmrods, estos son piedras circulares, grabadas con muchos motivos, donde se puede observar la voluntad a agotar todos los recursos básicos en grafismos. Una vez terminada esta tarea, el esfuerzo era enterrado. La más grande de estas ánforas se encontraba quince metros bajo tierra y su peso total era de ciento veinte kilos. En ella vemos un trabajo que pudo haber influido el esfuerzo de toda una comunidad como también la ausencia de alguna regla que ordenará principalmente estos signos. La ausencia de entierros funerarios podría indicar que las personas para esta cultura no eran otra cosa que nombres propios perdidos o cambiados y que una vez que estos desaparecían no quedaba otra que dejar en la indiferencia al cuerpo sin palabra. El objeto, o Kalinimrod personal era quitado del cuerpo y este era abandonado. En una de sus tesis más arriesgadas, según observaciones que se han hecho, los Kalinimrods eran también un sistema de parentesco donde el objeto origen era partido y entregado a los descendientes para que estos fuesen participes de la palabra.

De esta manera una de las hipótesis sobre el origen del lenguaje por lo menos en Mongolia se reduce a la tesis que la fabricación de objetos concretos acompaño, la creación de los sustantivos y sobre todo de los nombres propios. Esta manera de desarrollar el lenguaje llama la atención entre los científicos y muchos de ellos ya han propuesto que perfectamente eso podría no ser otra cosa que un fraude y una sobre interpretación del asunto. Es decir una voluntad de exagerar para poder explicar el surgimiento de las palabras en una forma cerrada y concluyente.

Por otra parte, los patsonianos, se dejan llevar por este principio y se muestran entusiasmados. La posibilidad de que el hombre haya podido crear palabras desde objetos considerados antiguamente sólo como objetos decorativos podría llevar a una gran interpretación sobre el uso de objetos en los monumentos funerarios y también podría rever los conceptos como el origen de la magia y sus implicancias. Johanna Stevenson una de las más radicales seguidoras de Patson llega a decir más: “El Kalinimrod es sin duda, una muestra de cómo la magia y la religión fueron el primer intento cognitivo hacia la abstracción. Por lo tanto esto puede llegar a implicar una revisión de los ritos como construcciones que proponen poner a la intuición como punto de partida para la creación de significados nuevos.” Lo que haría un científico del lenguaje con el análisis de las estructuras ya vigentes en nuestra memoria podría ser entendido como un proceso que tuvo lugar en el análisis y la distinción de objetos creados por el propio hombre. De esta manera no existe otra interrogante de cómo fue la relación con la naturaleza de los hombres de Mz-1 para desarrollar una cosmovisión completamente diferente a la que se han considerado hasta ahora. Pese a que no se supone los motivos de sus extinción se intuye que por una parte el no desarrollo posterior de herramientas y la inflexibilidad del sistemas que paradójicamente amaba el cambio fueron una de las claves de la desaparición.

Pero esta cultura sigue siendo el misterio más reciente de la arqueología. Ya que el kalinimrod queda atado a un proceso donde debemos intuir una suerte de puente entre el mundo de las sensaciones y el de las ideas. Este momento en el que hombre puede empezar a desarrollar abstracciones que escapan a su realidad corriente es una parte fundamental. También lo es la paradoja sorprendente que estas personas tuvieran un miedo atroz a volver al pasado, es decir al mundo ausente de palabras o mejor dicho de proto-palabras es decir de Kalinimrods. El drama de esta etnia fue la conservación en un plano tal vez mágico donde sus nombres o la constitución de sus representaciones valió un proceso que les llevaba varios años y que cambiaba según sus relaciones, como de la supervivencia de las poblaciones. El ánfora más detallada llega a contener la concatenación de tres Kalinimrods y Patson quiere ver en ella, a la familia y a la primer proto-oración en el mismo plano. La unión posible luego de la gran explosión de palabras, unía objetos con la relación de los sujetos de acuerdo a los signos de parentesco. Esta manera de dar principio a la sociedad dice que la teoría del Kalinimrod esta sujeta a gran controversia. El mecanismo casi azarosa de búsqueda de comparaciones e identidades, fue el intento de un pueblo originario de la especie humana por encontrar un orden a un mundo que tal vez vieron caótico pero digno de ser conservado, hasta que según ellos; siguiendo a Patson, “El cielo se los llevase”. Otro de los datos que desarrollo Patson, fue la idea de que este pueblo fue incapaz de ver la idea de grandes masas de aguas, como tampoco entendieron que esta fuese una sustancia ausente de todo nombre, por lo que era transparente.

Por ahora, no mucho más se ha llegado a dilucidar al respecto del Kalinimrod. Si podemos decir hallar una variedad rica de interpretaciones y una tercera vía para entender el surgimiento de los humanos. La pasión por el cambio puede que sea este gran misterio que nos propone Patson pero que parece tan remoto que remontarse hasta allí parece imposible e inútil.

2.5.10

-El libro de los vivos- (Kill Morena Kill)

Gente en un espacio. Indefinido como siempre. Gente odiosa en el espacio. Quizá por definir. No tener tiempo para arrepentirse, la vida se escapaba. Un hombre tenía mucho que explicar. Aunque no se lo debía a la gente ni a su forma de contar; que era la misma en la que vivía.

El movimiento de la ciudad. Sus ecos. Su distancia; todo es ajeno a esta historia bizarra que nunca escarmienta. No hay nombre común. Si ponemos un nombre simplificamos lo que necesitamos aquí es mostrar la adicción a esa identidad dividida entre uno o más hombres. Sano e insano al mismo tiempo. Corazones rotos en el mundo pop, prefiero la grasa de la comida chatarra. Las baladas heavy metal tenían su sin razón. Si era Buenos Aires no podría ser Bangkok. Aunque este hombre nunca haya ido ni siquiera, fantaseaba con el bullicio. Con las miles de abigarradas personas que como en su ciudad lo verían como algo extraño. Sin embargo la cara de asco con la que solía vivir recordaba que pese a todo podría hallarse más allá del bien y del mal. No tenía sentido ver como los hombres peleaban peleas que no les correspondían.

Lo importante es que vio que no muy lejos de allí, lo que es su alrededor estaba poblado de infelices. Aunque sin romanticismo, no eran infelices que sufrían, no eran cancerosos. No ganaron guerras para nadie. Simplemente eran todos sus conocidos disconformes que vivían el pan de cada día, siempre tenían la expresión de angustiado o indigestados. La mirada al fin de esos conocidos no era más que eso. No había nada negro. Era más fácil inventar una historia que vivirla. De allí el vampirismo que el había heredado por la televisión.

No obstante como podría ser que el éxito tampoco fuer la meta. La decadencia era de lo más risueña. Lejos del romanticismo, siempre solía recordad. La justa medida era reír de la desgracia ajena. No se trataba de un caso pesimista sin embargo tendría una especie de embarazos de desgracias en su mente. El amor y el odio. Degeneraciones del instinto, así pasa el tiempo. Así pasa la vida. Lo gris es el producto del apasionamiento por la idiotez, no se destaca mucho más. Como puede ser un anónimo actor de una historia.

Ya que por más que haya nombre, todo en él es robado. El tiene ese aspecto, robo una novia ajena para sentirse mejor. Golpeó un hombre a traición hasta que lo mata porque necesitaba relax. No se podía esperar el cadalso para un hombre como él. Siempre fue inocente. Si una vez se le pregunto por la maldad dijo que era irracional, y cuando se le pregunto por la bondad dijo que era aún más irracional. Eran los niños de siempre los periodistas, o la gente que decía que sabía de él la que hacía estas preguntas que solían aburrirle.

Si tenía que saber. Era un acto secundario. El digería las imágenes y las publicidades. No necesitaba nada más. No eran necesarias ni las calles, ni las verdades. Solo se tenía que esperar a que los otros se auto señalizarán. Ilusos, ni mejores ni peores. Ni más sociales. Porque al fin, eran desconfiados como él. Esos lo que rodeaban. Tildar. Resaltar. Era vocación de esta gente. No tener otras ideas que aquellas que les imponían. No tenían ardor de nada más. Hojas de marihuana para el té. Nada con que innovar. Alguien dijo que el arte era una mentira, era una mentira que gustaba repetirse. Por eso los que no sabían; tenían tanta fe. Las putas memorias. No se trataba de las políticas, si al hombre medio poco le importa cuan lejos puede ir el mundo que lo engendro aparentemente de manera innecesaria. Ser feliz, no pensar. No se hagan amigos de esos que dicen ser ricos. Chetos, maricones. Narices pequeñas, delicados cartílagos. “No viste el dibujo de tu cara disfruto de mis aficiones”. Insensibles a su propia cara, veían los vicios como algo perdurable.

Este hombre trabajaba en el hospital. Todo su odio a la medicina era obvio. Todo su odio a la ciencia era obvio. Se cagaba en la invención del celular. Dependencia de esos recuerdos que hacían como revistas de chimentos de otras vidas. Un miserable, ahogaba en papas fritas que lo atragantaban su saciedad para destruirse. Objetaban que el tuviera lengua y un reflujo del sabor a basura lo endulzaba como un licor. No por ello no tenía recreaciones. La mentira que se contaba empezaba en una casa. Medio extraña. El sabía que la mujer que había esperado para vivir lo odiaba y eso lo hacía sentir mejor. Ya que antes no lo conocía. Por lo menos se iba a la tumba con una anécdota graciosa para apostrofes, raíces y gusanos. “Para llorar las madres”-decía. No era cuestión de morir sino de amar la vida. No veía que eso pasase. Un día si inspiro y durmió en la puerta de un Shopping hasta que lo sacaron, tiempo después frente a una iglesia sintiendo el mismo frío e indiferencia con el universo para con él.

Este hombre tenía una afición por toda clase de mujeres castradas mentalmente que podrían sufrir más con la telenovela que con su propia vida. Hacía tiempo que había dejado los juguetes rotos. Más si la infancia era un eterno destruir. No tenía el algo de razón. Coger, poco desastrosos, mucho envidiable. Mejor el café. Una amante exigente que le reclamaba parte de su vida. Sino el humo, el valioso que iluminaba los ojos permitía ver las postales antiguas. Permitía fingir que habría llegado importar estar ahí. Un día este hijo de vecino. Un pobre no punk, un negado a los rastafaris. Pero no a la marihuana vería el mundo menos solitario. Ya que recoger de la basura el mañana era una tarea que le exigía poco esfuerzo. Cuando estúpido. Tener el dinero, tomarlo de la distracción de algún que otro. Los que se lo olvidan se lo olvidan. Los temen medican.

Habíamos dejado los fantasmas de Bagdad en el televisor. La gente temía perder el dinero. La gente temía perder su vida. Mientras tanto bajaban más frituras. El dinero también faltaba. Así que en el hospital se puso a buscar cosas para vender y robó algunas. No muchas. Después de todo quedaba afuera la superstición de que atraparían al culpable. No mil veces no. la última de las acciones caritativas, fue la de liberar de un adicto al humo de su sufrimiento final llevándole a casi el pie de la muerte ese paquete de cigarrillos final que lo calvará en ese lugar. Al cabo de un tiempo estas conductas le valieron el odio de algún que otro empelado y lo expulsaron de las paredes blancas azulejadas.

“Yo tenía en mente esto”-decía. Con ello vio que se tiró dos días a mirar televisión. Tenia que quedar algo por hacer compro muchos diarios y empapelo las paredes que lo rodeaban. Algunos pensaban que era un chiquero, cuando lo vieron hasta una mujer le expresó que no merecía esto. “Ya era tarde”- recalcó, el hombre misterioso. Así la gente no sabía que hacer con él. A veces era alegre a veces la muerte. Una expresión babosa que negaba todo pensar. Al fin un día la comezón lo expulso hasta una plaza. Busco entre los objetos vendibles. Solo quedaban unas cosas gastadas como portavasos y otras inutilidades. Al fin las vendió. Con ello compro aguas, aspirinas y un pancho. Al tiempo empezó a trabajar en un estacionamiento. Desierto de hecho. No obstante había paga.

Si eso no merecía la atención, una silla. Una mirada que explicaba el desconcierto se dice que aprendió a distinguir las manchas de todo ese lugar. A menudo las dibujaba. Madonna, y sus cortesanas, obras de mujeres estilizadas. Eso era para ineptos. Como no ver lo valioso de un garaje piojoso como este. Nadie entendía. Solo el podría llegar a mostrar al mundo las joyas que la miseria dejaba en la dejadez. Sin embardo había que tener un mate cerca. O unos cigarrillos. Uno de los hombres que estacionaba siempre le recordaba que lavar la ropa era un buen hábito. A lo que el le respondía con gestos obscenos de todas las clases. Porque no se trata de vivir simplemente. “Yo no soy de esos”-explicaba. Cuando explicaba esto. La gente lo tomaba por taimado y eso le era ideal. Su lado de las cosas. Luces blancas, igual que campanas. Una reja. Y otra reja más. Un paquete de galletitas Lincoln, eso podría ser una historia feliz. Hasta que se acabe. No podría esperar mucho. Cuando el calor era mas fuerte solo metía la silla más adentro en el garaje y escapaba del sol. Un cassette que patinaba repetía verdades que a Cobain lo llevaron al suicidio. Por que si a él, lo habían llevado; cosa que pensó aquel hombre de la quietud, a nadie más.

“No tenemos noticias de veganos espirituales”- Era una frase que él completaba el cuadro, como estampilla al sobre. No obstante al fin cuando el día acababa. Huía del estacionamiento. Su mirada somnolienta se despejaba y la luz naranja proponía un adelante. No importaba el miedo y los desastres de los diarios a los cuales había que leer para poder olvidar mejor lo que ocurría en la propia vida. Esto solía estar lejos, demasiado lejos de novedades. En fin. Una mujer, Ana. Ella podría decirle que hacer, por lo menos parecía una especie de cerrajera mística. Mierda. Mierda. No se podrían ver cuando él quisiera. Después de todo con que excuso iría. El no era de las clases de personas que inventaban motivos. Por eso cada vez que iba a hacer una nueva copia de la llave de tu casa se deshacía de las anteriores. Así podría ir con la honestidad del ingenuo que es fundamentalmente estúpido. Ya no a reclamar amor, ni sexo. Cosa que con el dinero podría encontrar. Sino afecto casi familiar. Poner fin a la soledad sin objeciones ni convenciones. Comer y ser comido. Eso era más que un simple intento de dejarse atrapar, tenía el señuelo de las ventas inútiles.

No se podrían esperar grandes cosas, esa fue la única enseñanza útil que heredó de su tío. Un hombre que eligió vivir al margen recorriendo plazas por las tardes, casi una especie de fantasmas y un sobrino que cada tanto se ponía fastidioso con preguntas. Todo el mundo en la juventud las haces y frecuentemente- cosa que el tío recalcaba admitiendo que la gente pasado el tiempo quería dejar de saber. Su espontaneidad era inútil era adultos y viciados. No obstante el tío murió feliz. Ya que vivió feliz con poco, siempre sin esperar ni hijos ni fortuna. Una momia en vida. Una momia feliz. Todos los otros que al igual que ahora hacían con su sobrino trataban de compadecerse recibían de parte una mirada de desprecio. Algunos sospechaban que había sido torturado por lo milicos y que había quedado así.

Lejos estaban de la verdad. Una de las causas de la inexpresividad del hombre fue su parálisis en el rostro. Nunca mostró sonrisa aunque quisiera. Tampoco podría llorar, solo cuando sentía dolor como por ejemplo cada vez que dejó a su familia partir hacia el otro lado. Pasó por allí volando. Sin más. De eso, su tío quedo una renta generosa. Nadie sabía de donde. Con lo cual se podría vivir, siempre y cuando un día el fuese su sobrino pasará por la tumba. Cosa que no pasó por mucho tiempo. Esta extraña condición era una de las últimas lecciones de su primo para con su sobrino, la sobriedad final hasta con los muertos. “Si vas a matar sé justo”-Así marcaba el epitafio. Quien sabe lo que habría querido decir. Pese a estos casos tan extraños el hombre sin rostro que por Buenos Aires buscaba que la memoria se destrozaba equivocadamente se cruzaba con su pasado que lo veía indiferente. El fijaba la mirad y se hallaba igual. Eso era un mundo de lo más extraño para los de afuera, todos aquellos. Esos que no tendían el vivir como estar. Sino como ser. Ellos buscaban algo dentro sí que nunca iban a hallar. Hallar era de por si una consigna de lo más absurda el era un ser apolítico No tenía que buscar la historia máxima. La historia sin héroe y sin venganza esa era su revolución, en el tiempo en el que hombre era el hombre. Un hombre que tenía que ser preguntado, un hombre que tenía que imaginar que en la naturaleza allá afuera podía haber algo más.

“No me gusta ver, no me gusta”- Esa era una de sus grandes mentiras. El miraba y buscaba ver ese nuevo reino. El reino de los miserables que se creen alguien. Ese reino de los que no lloran porque no saben que es llorar. Ganadores de algo. Ganadores de la maquina. Ganadores azarosos. Unas personas que intuían que podrían sobrar, aunque no nunca se lo preguntarían seriamente. Estas personas eran las curiosidades de este hombre ajeno a todos los demás. Mujeres que morían por su imagen, y sin embargo seguían siendo feas. Una fatalidad risueña, cruel. Si se las miraba a los ojos ellas se sentían molestas como criticadas. Sus fallas eran comprensibles pero no la mirada ajena. Aún peor la mirada que calla esa es la mirada peor y más maligna. Pero aquí no queda espacio para la maldad. Se trata de un despertar del quinto sentido. Un sentido que no quería ser uno más, era una especie de responsabilidad para con el universo. El no podía dejar pasar a esos que estaban condenados a ser olvidados por inútiles. Tendría que hacer de ellos su motivo de reflexión como las manchas del garaje. Como no eran suficientes miraba que el drama de la gente simplemente estaba arreglado. Nunca se sufría demás. Nadie pudo con tamaña tarea. Porque con ella se implicaba esa mortalidad reducida y no dramática, no se lograba nada con ello más que aburrir. Simplemente se tenía que dejar pasar. Toda la fanfarria valía más. Quien podrá dudarlo. No es sin embargo un pesar, sino un hecho que lo hacía ver a la gente como un conjunto de temerosos. Él no estaba por encima de ellos pero sí en la distancia. La sanidad le contraindicaba esto. Pero el ojo desnudo el que al fin captaba nuevamente a la gente que iba de A a B. Sin siquiera saberlo estaba siendo objetivo con la humanidad, un espejo que no se empaña ni se raja.

Con ello, este hombre de la niebla pero quizás común y corriente avanza en Buenos Aires. No es sin embargo alguien más. Si lo fuera se habría rendido. Nuevamente pasa el tiempo. Mucha televisión. Asqueado de la publicidad decide al fin, considerar al contenido de cualquier cosa fuera de ella como un lujo propio de un díos. Viendo en cosas como una papa en un supermercado un valor agregado. Esa cosa divina que casi se haya descontaminada. Con esto se pudo decir al fin. Que bien, no es que elijo que me narren sino narrar. Todo esto es mío. No aquello arbolado, los vampiros y los adolescentes, o la domestica que enamorándose del patrón se hace millonaria. Esto es distinto. Tiene su gusto en poseer como realidad algo más que anécdota. Fue todo aquello que se tiene a ignorar por ser menos brillante. Con ello se pedía que los sueños se hicieran del barro como dios hizo al hombre. Si era sencillo después de todo objetar que el hombre es muy propio de esta tierra. Más los símbolos invadían, imágenes que venían colores y siluetas. Muchas más que las que se imagina uno.

Con ello he reducido todo lo violento. Lo extraño en este hombre. Quizá no puedo ver sus ojos. Quizás no puedo contener la idea de su existencia. Tendrá él una mentira. Pensar en gente como él gente con tiempo que le sobra y no muere de hambre. No corre, no suda. Vive. Al fin y al cabo a eso aspira. Su sueño es más profundo que el de la mayoría. Goza de una salud igual de buena. Sin embargo alguna gente lo mira con pánico. Tiene a fuerza de algo ser. Un ser podría ser terrible queriendo ser un ángel como lucifer. Con ello quiero decir que un hombre podría tener apetitos muy distintos a los que aparenta. Tendríamos que dar el salto hacia una intromisión demasiado obscena para al fin dar en el blanco. Este hombre sin piedad. Es acaso el peor de los hombres que se ha visto. No creo que en el haya algo que se pueda llamar sentido común. Este hombre podría matar incluso y no le pesaría cargo alguno sobre la conciencia. Sin embargo como saberlo, yo tengo que dar lugar y cabida a las cosas más propias.

Si soy obvio me colgarán de mis orejas. Yo oigo los pasos que abandonan la fachada. Siento que la gente que no se preocupa en nada por esta clase de personas por eso lo elegí a él. Un misterioso. Un ser que nada resalta y sin embargo sigue viendo. Espera el momento en el cual desfonde y despliegue su poder. Muchos antes que el juraron prometer, es hora de que las promesas sean tan pocas que cuando gente como este hombre las haga tengan peso y no risa. Con esto se despedía por el primer tiempo, el primero de las muchas estaciones, y descansos que se tomaría. Porque el sino encuentra la llave, busca la ventana. Así como en su casa entra, acude a todos los lugares si por casualidad se interesasen. Si esta fuese la historia de un gran hombre quizás tendría como origen un pesebre, o un poblado. ¿Quién sabe del rey David? yo hablo del año tres mil. Sin dinastía un hombre solo hereda una corona de azares y dudas que presentan en su cabeza como la flor de todas las maldades que podrían intentar contra él.

Yo creo que si ustedes vieran que no he dejado de hablar de uno solo aparte. Si solo no hubiese dado al afecto ese papel de narcótico que suele tener. Un hombre no espera ser más que eso. Luego por medio de una metamorfosis sueña, más al fin cuando despierta. Termina igual de indiferente que el hombre que describo. Un sobrio pese a la droga. “Simplemente el tiempo pasa, la vida pasa”- cosa que le dijo a Ana; cuando esta preguntaba por la constantes perdidas de sus llaves. ¿Violencia? es querer. Un hombre que quiere solo una cosa tuerce el mundo en torno a esta. Porque matar a una persona si acaso se la puede hacer sufrir mil veces. El hombre de la tranquilidad sabía de esto. Entonces comprendió que el perdón también podría ser condena. Estaba condenado a perdonar y con ello dejar que el mundo siguiera su curso. Con él dentro, pero sin su aprobación.

Disfruten ustedes, los hombres que no temen por su riqueza sean gente. No sean el poder que no corrompe solo transforma haciendo interferencia. Haciendo que tengamos que ser mucho más. Todo ese vaciamiento gratuito se ha consagrado a una gloria que le fue ajena siempre. Mirarse en un espejo preguntándose por las cejas y no por el ser. En raras ocasiones es un descanso y no una desgracia. Sepan ustedes que cuando supe que este hombre existía, lo repare de la atención de los muchos. Por eso una foto de él era imposible tan solo un relato. Una especie de atajo, pero si se quiere encontrar este hombre y esta vida se debe saltar. Tanto que una vez del otro lado, yo y ustedes junto con él miraremos lo festivo de las ciudades in reír. Este vals dice; se sufre al pedo. Este vals canta mejor no pensar que no hay que morir. Este compositor, tuvo en su mente lo mismo que yo cuando escribo hacer de lo mínimo una especie de película a la que todo se le incorpore. Podría ser en todo caso que nosotros, hombres malos. Hombres buenos, tengamos que dejar las armas. Tendremos que dejar que el azar nos consagre. La fortuna enredó sus cabellos en todos estos. De los que hablo son los que no reciben el beso del encanto del sueño. Son esos que llevan el polvo por encima de la ropa. Agorafobia espiritual. Se dijo que un hombre que no teme no tiene límite, ¿esto sirve para algo?, como toda idealización no llega muy lejos. Como no llega lejos el hombre que piensa que alcanza pero no disfruta y si se te ha quitado todo, la risa se te ha regalado. Vean al fin como la miseria es una mesa, como la distancia es una bendición. Aquellos que me puedan enviar postales de las cosas que hablo sean corteses. Hombres de soledades con triunfos, ¿han ido lejos? ¿Saben como volver?

Monique:

acrílico sobre tela: 150 x 200 cm.

Dial en la Flia

Experiencia lateral y peripecias.... ¡¿Disfruten!?

30.4.10

Corto: Todos los hombres sueñan con ermitas.

Eme:

Una de sus enemigas la llamaba puta. Las otras no sabemos como la llamaban. Yo les digo no quiero controversia. A todos cada tanto se nos escapa una palabrita subida de tono. Nada mejor que pensar en los ausentes para atacarlos, la convención social frena las puteadas en público o simplemente las convierte en insultos trogloditas.

Eme, mujer, ojos verdes, creo que eran verdes pero verdes claro o eran marrones claros, esta es según mi memoria los datos de sus ojos. La cara era linda, tendía ser redonda, tendía a no portar ningún rasgo agresivo. Solía agredir sin embargo con su belleza, violentaba la atención de las personas, las cuales terminaban por no oírla. Pese a no oír el contenido de sus palabras, las gentes quedaban con los oídos flagelados al conocer sonidos melosos y poco irregulares. Nadie puede hablar cuando se queda sin ideas y con la mente fugada. Los que decían que les gustaba, les creían, los que decían que no les creían nada y sabían que era una manera de despistar.

Sin duda mujer ambiciosa. Yo lo sé. Lo supe siempre, por amigas tenía pocas, y con el resto creo que llevaría una guerra permanente. Guerra que no se tomaría a pecho porque ella se pone como natural el hecho de que o se le resisten o se le entregan. Algunas decían que era tortillera. Cuando decían eso, la mitad de las orejas del barrio sintonizaban. Era simplemente así, muchas veces, se acusa a que la gente que escribe se pone con asuntos sofisticados y que con esos aires de superioridad. Esos que describen mundos que no existen. Pero este mundo existe, existe como existe es decir simple y bizarramente, la mina esta que espera la parada del colectivo a tres cuadras de su casa. Existe. Suele existir. Sin dudas que sí.

Tengo siempre que decir que entre mis pseudo memorias sólo la conocí o colgada o sea prestando atención a cosas que no eran ni yo ni la gente que andaban por ahí, enojada suponiendo que seguirle los pasos era un acto de simple lambisconería pedorra. Yo por mi parte comparto la idea que todos comparten. Habría que partirla en ocho y sucesivos múltiplos. Esto lo dice uno desde el lugar que le toca. Esto no quiere ser un texto demasiado sentimental. Los pies eran lindos también, igual la loca se expone muchas veces a cosas que la lastiman. ¿Quién sabe quien y por qué? Nunca la vieron llorar, o mejor dicho, nunca se la vio así, todo lo contrario suele mostrar los dientes en sonrisas que te funden el hipotálamo. Sinceramente, el tipo con el que ande va temer que va terminar cornudo. Porque el barrio le va seguir aullando, pobre y rico, ambos portan ojos. Todos pretenden darle el espacio. Lo peor de todo según creo, dicen que se va dedicar a enseñar, va ser profesora. Cuanto pendejo perderá las orbitas de los ojos cuando se la tope no sé. No sabría, yo no querría decir que de nuevo todos vamos a hacer las mismas estupideces. Pero ella es exigente. Los perros aúllan, las ratas roen el marco de la puerta, pero la puerta, quieta, demasiado quieta como si fuera la tapa de un ataúd. Si no calificas no comes, y si comes te dan un plato y vos ¿Un chiste?

Tremenda bizarría, personajes humanos. Sangre hasta por los codos. Propongo que no se olviden, si la huelen la van a querer como la marihuana (Y no es joda). Y no estoy hablando de pasto (por que dije que no era joda, y podría decir Flor pero me dirías Chamuyero). Estoy haciendo una comparación bastante llena de apología, pero no importa. Porque en este caso hasta un griego me daría la razón. Mire usted, como el porro uno siempre quiere un poco más y que pasa cuando uno huele, fuma, o como le quiera decir y sabe que es distinto. Luego todo lo otro le parece inferior y esta tremenda añoranza por el mundo perdido castiga las narices. El barrio, los tipos, el cana de la esquina, el que esta limpiando los vidrios. Todos están en la misma sintonía.

La verdad este relato iba a ser simplemente la narración de un garche. Que fines más bajos. Pero tiene que ser así, porque el barrio quiere que sea así, quiere que este ojo de tinta fuese como la cámara. O desea más bien que se ponga en pelotas en la terraza y que allí pase toda la acción. Cómo se darán cuenta, uno habla y habla cuando las cosas no pasan. Tenemos un síndrome. Dicen que esa manera de mierda de ser, algunos otros dicen que es arte, otros dicen que son puras guachadas. Podría tener más tetas. Es la única cosa que así como poniéndose exigente uno le podría pedir.

Sería lindo que estuviera en una pecera y que cada tanto nos hiciera un show a todos. Esta es la manera en que se puede desear incorrectamente y de la mejor manera. Sino el mundo se presenta como un lugar pálido y lleno de herramientas. No por nada los relatos son así, un poco antes o un poco después. No vamos al conquistar el mundo montado en un culo, aunque la imagen es humorística. Pero sin embargo las dudas que nos invaden tienen que tener una razón de ser. Eme, es una pieza de colección genial porque es un fetiche, y este el fetiche puede ser una de las expresiones más refinadas del capricho humano.

Por lo tanto al final me resulta tentador imaginar aquello sin temer. Por esas razones y en acuerdo con algunas otras, vivimos sin razones buenas. Siempre y cuando las letras nos acompañan. El sudor de nuestra lengua y la baba de nuestra frente. La frustración de nuestras racionales, nuestra animalidad que nos preserva de una extinción absoluta, las ganas de coger por lo menos oponiéndose a la muerte de manera elemental. Llevan a esta clase de pensamientos, Eme, esta constelación delirante. Las tropas desfilan mirando hacia la calle sin salida. Esperan que desde arriba se los salude. La ventana vacía, pero con las ventanas abiertas, nos dice de su presencia. Pero a la vez nos cuenta de la negación de esta. Nos impone el silencio por el cual la gente no envejece nunca, nos invita a equiparnos de la manera más correcta. Letras banales, egos, intelectos que se pierden en el accidente. La pretensión intelectual choca contra el dato duro de la indiferencia y con el metido de la ignorancia. Erecciones reflejo del ojo salvaje atestiguan que el paso por esta vida tiene muchas cosas que parecen que no tienen solución. Parece que la tragedia es la clave de la dignidad. Morir que lindo, es. Pero antes tratar de encontrar objetos como Eme, cosas que nos maten antes, cosas que nos hagan pensar que la vida que pase después, tendrá que ser un desperdicio autentico.

No hay carta de presentación para estas cosas. La felicidad como milagro opera en alguna gente y puede que como perversión sólo como injusticia y para envidia de los demás. Esta miseria que no puede ser compensada por nada de lo que esta mujer nos compone, ni siquiera por su olor, besos o amor que no nos piensa dar. Un infeliz, ese que vamos a odiar se la va a llevar, y la ventana, la jodida ventan va estar abierta pero con otra gente. El barrio ya no va querer ver ahí más, los hombres miraran para todas las esquinas. Nos faltará el norte que nos imante de una vez y para siempre. Mundo injusto sin duda, drama, único y gran drama. Una vida que la ciencia no puede resolver sólo alargar, pero ¿demasiada alharaca? Sólo la queremos en la pecera para que bese el vidrio y apronte el orto. Principios poco filosóficos, salvajes y fatalistas que no tienen fin. La dureza y el mal parecer. Pero con esos labios y lenguas no podría por lo menos habernos sugerido que nos pegásemos un tiro. Tiranía el presente que nos demanda respuestas. Estos textos, tercer milenarios, no tienen respuestas, solo contienen, dispositivos para seguir escribiendo siempre de lo mismo, siempre en diferente manera.

De alguna manera Eme, vale, es una construcción hedonística desgarrada por la propia ilusión que la degrada. El arte no se puede salvar, si eres escritor, ¡escríbete a ti mismo!

La pantomima que reclama este siglo de negar el mundo para ser uno. Subsiste con estos errores. La poesía de la perra y la de puta que no podemos tener, y estas palabras tan emotivas son las que nos permiten tomar distancia. Nuestro reclamo por una autenticidad que no podemos tener. Un asesinato que no podemos contener porque ya forma parte de nosotros mismos. Delicada combinación de una trenza de acero que lo único que quiere es arrancar una cabeza. Propio de una manera de quejarse consumista. Las astillas de nuestro cajón van estar húmedas por las lágrimas de nuestras madres años antes ausentes ante la idea, zonza e imprecisa de ser en gran parte infelices por encapricharnos siempre en lo escueto y vacío. Por ser de alguna manera unos asquerosos, sin una moral que remediar. Todo incluso la bondad cuando ocurre es inevitablemente fatal. Como un pedo. Simple y llano. Tiempos postmodernos, ensalada. No siendo una voluntad de innovar sino que es inevitable escribir. Todo sea para falsear, para desnudar a Eme chupándola toda de punta a punta. Esta inmoralidad deliciosa con su misión de proteger la frontera de nosotros mismo es la que queda como residuo de una intención no detallada desde el principio. Eme, la espera del fetiche, una satisfacción especial, una especie de lujo.

29.4.10

Encintas Casa de Muñecas

jota

Una película
la lente perfecta
un filtro real
haciéndote sentir
que los colores te revuelven el estómago
un riel
por el que corre el carrito que lleva la cámara
mi casa minada de vías
como en una scalextric

julieta abrió los ojos
hinchados
ojeras
diclofenac
dos, y otra pastilla que le da vertigo
pero de la que no habla

el gato jugando con el blister
en la mesa de luz
pidiendo atención
gimiendo
perturbando la persiana

julieta abrió los ojos y la boca
y las manos

julieta no habla de lo poco que durmió

una remera de los beatles
recortada
en sus mangas, cuello
ya ni siquiera pueden distinguirse sus caras

los pies caen
como una marioneta de la que fueron soltados sus hilos
dos pies congelados
por la anemia
y el ahogo que se experimenta al dormir con medias
con sus uñas pintadas
de negro, siempre
y primer plano

a los muslos
el primer escalofrío del día
la piel de gallina
el borde de la bombacha
los hombros caídos
homóplatos deprimidos, cabeza gacha

la mano que recorre la nuca
los ojos siendo revoleados hacia el techo
el sol y la miel

inhalar por la boca
mientras el pecho se infla
las tetas rozan a paul y a ringo
pero ellos no lo notan

julieta erguida
es una bestia de un metro setenta y cinco
completamente despeinada
que se pone los anteojos
para mirar peor

siento que la cabeza me explota
y recién me despierto

se lastima un pie con el carrito
que la persigue hasta el baño
dejando atrás cierto dibujo
en la cabecera de la cama
que habla de la revolución
de los diescisiete años
de los sacos a cuadros
el pasto en el pelo
el manifiesto comunista
las canciones de protesta
y un anhelo de tomar un arma
gritar en medio de una plaza
que hay un sistema que se está cayendo

prende la luz
las pupilas se contraen violentamente
y duelen
encandilarse duele

julieta frente al espejo es el fantasma
de las cosas que una vez dejó de hacer
tiene casi veinte, pero el color de sus párpados
susurran unos treinta
julieta y el cepillo de dientes
julieta y su padre
julieta y las cerdas en las encias
julieta y la pelvis rozándole el lavatorio
mojándose y puteando

julieta meando
queriendo volver a la cama
tirando la cadena
apagando la luz
cerrando la puerta

julieta mirando la computadora
los cuadros que cuelgan en la pared
el sillón
la parva de libros sobre la impresora
lo que escribió una vez
lo que le dice borges
y lo que se olvida de cortázar para no sonar cliché

julieta tomando la taza verde del felino
abriendo el tupper con el alimento balanceado
hundiendo la taza hasta llenarla
pero hasta cierta medida
dejando caer el agua sobre un vaso
para después llenar los respectivos recipientes
y callar de una vez por todas al que llora

julieta rascándose la cabeza
puteando
tomando un lápiz de los tan divinos portalápices negros
para enroscarse el cabello
y sujetarlo con eso

julieta tomando el paquete de cigarrillos
abriéndolo
sacando uno
prendiéndolo fuego
besándolo
chupándolo
fumándolo

julieta con las manos frías
dejando sonar el teléfono
llevando a la cocina
los vasos de la noche anterior
las cenizas
mirando los papelitos pegados a la pared
que hablan de qué hay que hacer
a quién llamar
a quién llevarle plata
a quién hacerle un favor
a quién chuparle la pija

julieta tomando un frasco de una repisa
destapándolo
llenando un bowl con cereales
volcándole lo que queda de leche
reventando los copos con una cuchara
llevándosela a la boca
masticando
relamiéndola

julieta es un agujero
y un fantasma
y un agujero

julieta anoche brotó de la rabia
y del sueño
lloró
gritó
sollozó
rasguñó la almohada
las sábanas
sus brazos

julieta mirando una hoja
pegada con cinta
en el armario
de algo que bukowski dijo
de algo largo
que le mostró juan
juan que ya no está
que habla de una lucha
de un camino que hay que andar entero
o de lo contrario no empezarlo en absoluto
que prometió religiosamente leer todas las mañanas
para no matarse por las cosas que está haciendo
y seguir escribiendo

julieta se sentó
en el sillón nuevo
y el carrito se quedó quieto esperando que se mueva

vos querés
que julieta coja delante de una cámara
que se le paren los pezones
y las ganas

vos querés
que julieta te diga
que se masturba
leyendo el diario
prendiendo un fósforo

vos querés que julieta se siente
y escriba
sobre lo que es quedarse parado
descalzo, congelado
del lado de adentro de la puerta
con la llave en la mano
la sed de salir afuera
una trompada aflorando en su puño
hacerte entender las cosas
y un grito en el pecho

pero julieta es un agujero
y un fantasma
y un agujero
y un teléfono que no para de sonar
y las agujas de un reloj que le pinchan la espalda, la vida.

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27.4.10

Cuando los Marxistas atacan.

Suplemento: Fa! 3 de diciembre de 2035.
Hoy día es una pena que se hayan perdido películas de tal grado de delirio como la extraña y bizarra película del malvinense Robertito Buñuelo. La crítica en su momento mostró que esta película estaba fuera de época, por innovadora y controversial fue sacada de los cines. Hoy, es un clásico entre los estudiantes de cine y expertos del cine mundial. No obstante, repasaremos junto a su autor, Buñuelo, sus ideas y su obra para comprenderla como un proyecto general que tiene muchas más conexiones, es un evento raro y no dispar.
Pero dejemos que el autor hable por sí mismo.
S Fah! - ¿Qué se siente después de veinte años del estreno de Cuando los Marxistas atacan?
RB- Siento que el mundo no está preparado para una secuela (risas), la verdad es que en su momento fue difícil. Estábamos en la isla, nosotros, los platos voladores, las cuarenta heladeras humanoides y toda esta serie de delirios que se ven en la película.
S Fah! - ¿Hay algún elemento que hayas seguido usando en tus películas posteriores?
RB- Básicamente uso, la idea de las heladeras y los elementos cotidianos y les sumo implicancias políticas. Cuando en su momento me dijeron que era demasiado trillado aquel asunto de las planchas y heladeras aliadas a las amas de casa en nombre de la revolución socialista me acuerdo que me sentí desconcertado. Pero lo importante es que mostré cómo se habían naturalizado algunas cosas que no deberían ser así. La revolución es justamente la irrupción de lo extraordinario, el socialismo prometía y promete eso, por lo menos discursivamente.
S Fah!- ¿Qué pensaste cuando te dijeron que eras un facho?
RB- Básicamente que no tenían sentido del humor. Pero no mucho más, tuvieron gente muchas veces más nociva que no se identificaba con nada.
S Fah!- ¿Cuál es tu actual proyecto?
RB- Mi actual proyecto es Huevos Fritos y Margaritas. Se trata de la historia de una adolescente que se junta con un hombre mayor que le paga a cambio de sexo para que ella pueda seguir gastando todo el dinero que no quiere conseguir de otra manera. En realidad, habla de las convenciones sociales y cómo siempre pueden existir historias ocultas que no sé si deberían escandalizarnos tanto.
S Fah!- ¿Por qué siempre provocando?
RB- La verdad, porque tengo una vocación de rompe pelotas, no me gusta que la vida se pase sin pena ni gloria, prefiero llorar y un poco, también reir si se puede. Mi objetivo siempre fue tener un arte que no responda a las tendencias extranjeras pero que tampoco sea un cliché de lo nacional. Nuestro cine es muy nuestro pero sin embargo no tiene ninguna alusión directa a nosotros.
S Fah!- ¿Piensan hacer algo por el aniversario de "Cuando los Marxistas atacan"?
RB- Sí, pensamos ponernos en pedo y estarnos bien tranquilos. Puede que un día nos lleven los platos voladores detenidos.
S Fah!- ¿Quiere o puede después de tantos años de carrera dar alguna recomendación a la gente que recién empieza en esto?
RB- Podría decirles que lo más importante es que no teman a contar historias. Siempre es importante trabajar para producir y así ir cambiando ese panorama tan zonzo que a veces se nos propone desde arriba.
S Fah!- ¿Cuáles son tus proyectos futuros?
RB- Los dos guiones que vienen ahora a mi mente, entre los que estamos eligiendo son: Cartas de Faso a la Corte y Mentirita viaja en el 132. Las dos son historias urbanas de gente que tiene trabajos comunes. Una mucho más cannábica que la otra, claro está. Pero bueno, esperamos zafar de la censura esta vez (risas).
S Fah!- Su mujer dice que usted está más cerca de ser un proxeneta y un degenerado a un artista. ¿Está usted de acuerdo?
RB- Lo único que le puedo decir es que ella me conocía bastante bien.
S Fah!- ¿Es cierto que hay posibilidades de que haga una producción argentino-norteamericana?
RB- Sí, es muy probable, será el corto de la Barbie Coja. Es una historia sobre la decadencia de un estereotipo de mujer que hoy podemos asociar con dietas extremas y mucha, mucha, mucha merca.
S Fah!- Usted dice que tiene muchos enemigos, entre ellos la Santa Sede. ¿Qué opina de esto?
RB- Bueno, qué puedo decir, ellos son la competencia. Todos estamos en la industria del entretenimiento.
S Fah!- Muchos de sus críticos lo acusan de tener un discurso poco serio y consecuente.
RB- Bueno, eso es parte de la manera en que venimos haciendo nuestro trabajo. Siempre y cuando nos ladren es que no andamos tan mal. Lo peor es que te ignoren.
S Fah!- ¿Comunista o anticomunista?
RB- Grouchista de la primera hora.
S Fah!- ¿Puede contarnos alguna anécdota sobre "Cuando los Marxistas atacan"?
RB- Bueno, a uno de los perros que adoptamos de la Isla le pusimos Orwell. La mitad del set tuvo diarrea las primeras tres semanas por una broma que salió del productor. Así, muchos detalles que sirvieron para que nunca nos pusiéramos tan serios para hacer una película típica y bonita.
S Fah!- Mucha gente se pregunta por el final de "Cuando los Marxistas atacan". ¿Tiene algún sentido metafórico?
RB- La verdad, no lo sé. Lo que se sabe es que las heladeras antropomórficas una vez cumplida su misión de imponer el socialismo en Malvinas, se tiran al mar. Nunca se explica por qué. Lo que se deja entrever es la visión de la heladera A 010: "No somos los mismos que antes de la Revolución". Cuando las heladeras entran al agua helada es esa parte de la historia donde los elementos siempre extraños, de esos que la gente teme en las revoluciones, se "normalizan". Es decir, parte de la mala fe en los cambios, que no sabemos por qué nunca terminamos de vencer.
S Fah!- ¿Por qué heladeras?
RB- La idea original era que iban a ser microondas por el tema de la radiación, pero al final pensamos que nada mejor que una heladera, porque jamás pensamos que nadie haya asociado socialismo a heladeras. Lo de Malvinas, las amas de casa y los otros elementos se unió mucho después. Muchas veces me pregunto qué hacíamos con tanto dinero, todo fue parte de ese mecenas loco que nos dió toda esa cantidad de dinero de presupuesto. Al final gastamos casi cuarenta. Una superproducción en parte, comparado a lo pueril y bizarro que parecía el proyecto a primera vista.
S Fah!- Algunas personas hoy vigentes en el mundo de la actuación participaron de aquella obra. ¿Todavía se relaciona con ellas?
RB- Algunas de ellas sí, por ejemplo Pia Kalimm. O el menos suertudo, Pepe Pescado Rodríguez, el jefe de la policía contrarrevolucionaria. Ellos que tuvieron dos de los papeles secundarios siguieron con nosotros, los principales, no sólo que no volvieron a trabajar con nosotros, sino que aparentemente se olvidaron de alguna vez haberlo hecho. Pero bueno, es parte de cómo la industria no nos quiere poner como parte del cine internacional, afuera nos quieren más que acá.
S Fah!- ¿Dónde nos aprecian más?
RB- Principalmente en Alemania, tenemos un León de Berlín por la película que usted está citando. En ningún otro lugar del mundo nos dieron un premio similar.
S Fah!- Roberto, ¿Soñás con el Oscar?
RB- Prefiero soñar con el pasado de Cameron Díaz.
S Fah! - ¿Cuáles son las películas que lo influyeron en su vida?
RB- Bueno, puedo decirle algunas: El Gran Pez de Burton, El Imperio Contraataca de George Lucas, y Esperando la Carroza.
S Fah!- ¿Cuál fue la mujer que más quiso en su vida?
RB- Si le digo la verdad, le va a sonar raro, Uma Thurman. La mujer más violenta que pude conocer en la pantalla grande. Tarantino nos regaló varias joyas del cine.
S Fah!- ¿Piensa retirarse en algún momento?
RB- Sí, cuando me muera o en su defecto me corte las pelotas.
S Fah!- ¿Alguna idea final?
RB- Sí, no se pierdan la película Huevos Fritos y Margaritas. Sean felices, hay que vivir si se puede.
Esta es la obra y la vida de un autor polémico que nunca termina de sorprendernos. El Instituto Nacional de Cine proyectará su película durante dos semanas en motivo del Aniversario. No se pierdan la oportunidad de disfrutar de una joya del dadaísmo dialéctico.

Centro y gol.

Tirame una punta decime cómo hacer a mantenerme tan lejos decime cómo dejar de empapar las camisas cómo hacer a no mirarte a los ojos dejar de odiar en vano estar segura ser feliz no hacerme problema che yo no sé cómo carajo hacer y capaz vos tampoco pero necesito con urgencia tus palabras o tu mirada perdida en mi pero que me digas algo decime qué pensás qué sentís decímelo aunque sea nimio insignificante tonto o divertido yo sólo te pido palabras abrazos alentame felicitame dame una razón por la cual seguir haciendo todas esas cosas que me gustan hacer yo quiero saber tu opinión todita no me vengas con resúmenes dejalo para apuntes que ya de sobra tendrás yo acá con esta angustia desazón sin saber nada totalmente ignorante en la materia y vos pudiéndome convertir en erudita, habrase visto.

male milo male


lluvia

lame la lluvia depositada en mis labios
arrancame la vida
la taquicardia
de estar abriendo la puerta
y cerrando los ojos.

the youth


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sin-fonica






sesión luces


estoy completamente harto
de que me paren por la calle y me digan
"yo sé que te sienta bien estar muerto".
estoy completamente
harto.
no sé cómo se enteraron que me sienta bien
no sé cómo se enteraron que yo soy
quien digo ser
y no
quien dicen que soy.

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COSMOPOLITA

Ohne pills
Orne pilla
(Y)
la perra lame el charco
en el que ella se arrodilla.

Todos teníamos un fuego
ácidos en los pulmones
que susurraron añejos secretos
(yo también balbuceé
que debía comprender
la evaporación del ajenjo)

Cuencos que relatan mi historia
me dan fracasos
no tomo lo que me hiere
busco hidratarme
cuando la aspereza de los relieves
me mete en su cama
me lava, me plancha.

Quiero lavarme en vos
siempre y cuando no tengas nombre
y me quites la alfombra
y
y
y

perdí toda razón,
eso es seguro;
por eso estoy soleada
(o quiero
o parezco)

por eso siento
(comienzo a sentir)
que puedo correr al compás de la sanidad.

Me aburre la poesía que llora
porque no se deja ser del todo en el llanto

y la ironía
se me escapa,
se me sale,
me agarra
de esa cintura que se dejó rasguñar
(o no)
sin sentido
(la cordura)

.

En mí se desvanece el delirio
crónico-
-cósmico
sucumbir es encontrar tu pliegue
y reírse con todo el pelo.

Cines que lamentan
el lento descender de la sangre por el piso,
atentos todos a los de la fila 19
que se lamían los picos
(cuánto dolor)
cuando bajo los efectos de la hipoxia
nos dejamos estar
estamos locos,
nuestros
deshinibidos
(el problema es que se muere pronto)

Y qué importa... el recuerdo es fiel
sólo para los nietos.

Me aburro de escribir pero sigo
porque qué sé yo, le pone ganas
igual cuando uno habla de lo que pasa así
es porque ya fue
porque se dejó caer el ritmo.

Hoy bailé como nunca
como agujero en mí bordeándome
de mañana, de tarde, atardeciéndome en el baile
de las miradas más abiertas
igual no me importó el olor
yo estaba entre las ramas
llenándome de polvo.

No llegué a ver la luna
porque en algún punto estuve siempre sola
pero hoy es cálido
o quizás tibio
el correr de los días
dentro de mi transparencia.

Cuesta estar alerta a mí,
a no matarme a la que
me mantiene así.

Pero vale, vale
el costo es valor cuando
las mejores letras se salen de los rieles
y el tren no pasa
para jugar allá en las vías
a contar extravíos del sol.

(desde cuando habló del sol
de los anhelos?
es bonito
y tiene espalda de tibieza
comeme de a ratos
correr despacio es llamarnos al centro)

son las nueve de la noche (en punto)

y es bonito así, pero me voy arriba, porque ahora sí estoy cansada
y quiero pintar
y hola
y soy nueva
y tengo escarcha que por suerte ahora sólo me genera diversión
conjunciones que se desprenden
de dónde no sé, pero hincar los dientes puede ser pérdida
si se hace con intenciones percibidas por el augurio de la angustia
en cambio si se siente
se siente
silente
la peste
(soy)
la peste
Camus me abre las piernas
la peste
este pez se enjambra en
adúlteras siestas calladas
vendame para conocer el rito
del sueño
que en hilos se da
que se codifica
que basta
que chau =)

//No quería decir tanto, por suerte dije mucho menos. Y detrás; detrás. Es tarde, estás. No estás. Presencia tácita cuando quiero volverme anónima yo. ¿Quién?//

modular

soy un puntito chiquitito
el día que miraste para arriba,
y suspiraste de reojo.

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entendés vos lo que te digo
si es que acaso
te digo las cosas
yo sé que esto es una maraña de cables
y de pelos, y de vibraciones, de pelotudeces
que va a terminar mal
pero loco,
necesito que
pase.

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zero

hay algo de lo que no te das cuenta:
yo fui por vos mucho tiempo
pero ahora,
como ya dejé mi piel atrás
(muy atrás)
vos estás poniéndote la campera
que yo usé para nacer.

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oh, viejo borracho y sucio (fragmentos)

Crece en el campo el pasto cada vez más verde.
Pinturas amarillas empiezan a caer del cielo transformado en un techo de plástico,
Se desprende de un suelo y todo vuela muy lejos.
Se desprende para ver cómo se va en forma de pelota viajando como un satélite,
como estrellas fugaces al final.

Viejo barbudo,
sucio y borracho caminando por la noche,
durmiendo,
levantándose a mear.
Saluda a las ratas,
a los mosquitos del calor,
excitados,
hambrientos,
sedientos de vino,
agonizantes de envidia.

Mareado sonríe,
ve distorsionadas las luces de los autos en la autopista.
Las ruedas escapan y de golpe muere.

Millones de perros ladrando entre los árboles húmedos del paraíso cerca de un parque escarchado.
Fumando lo que siempre queda en el filtro,
en el cigarro quebrado abandonado.

Es hermoso ver.
Bajar de las montañas.
Los pies quemados del mensajero de la paz.

Entre los pétalos de la flor en la puerta del desierto,
tequila,
brujas de sueños
espíritus en la casa de hielo corriendo velozmente por el borde.

Corriendo velozmente por el borde.
En la tierra mira sus manos con tierra y el suelo mira sus manos de suelo que contiene la ciudad.

Es de noche y las personas entran a sus bares.

Oh, viejo borracho y sucio sintiendo los besos del mundo,
deseos muertos del samana,
pupilas dilatadas en hornallas que se prenden,
explotan volando dientes,
tipos y viejas.
Hermanos y niños solitarios con hongos y caries esperando el colectivo,
jugando con trenes,
tocando teclados.

Dedos que se mueven y surgen del autismo.
Cuatro delfines a toda velocidad hacia algún lugar.
Cuatro delfines caen de la escalera con muletas quebradas.

Flor del cactus.
Morir nuevamente.
Oso guardián de las piedras rojas.

Cementerio de ácaros
en un baúl cerca de las trufas.

Nariz grande que aspira vino,
boca pintada con tinta china en un sillón.

Te muestro unas fotos y muero por besarte pero realmente no importa y duele.
Oh, viejo borracho y sucio.
El pelo en un nicho hace malabares y escupe fuego.
Vuela y es dragón con los bucles del capricho.

En mis ojos tiran rayos que van y vienen.
Su cuerpo inmóvil se hace luz y desaparecemos,
adictos.
me pone peor ser cagón
que ser suicida
entonces, sigo vivo,
deprimido,
y yendo de la cama al living.
(nadie sabe qué puede pasarte
al cruzar la puerta...)

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onda sonora